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Las enseñanzas del Maestro Ciruela
Un país necesita ciencia 
“Hemos llegado a lo tremendo de tener que explicar por qué un país necesita ciencia”. Hace apenas un mes el biólogo y divulgador Diego Golombek salió a los medios con este mensaje desgarrador. Pero también es tremendo (esto lo digo yo) que el pueblo argentino haya votado a un fanático ignorante -el señor Milei- que anunció que destruiría la ciencia (junto al resto del Estado), y que lo está haciendo en forma acelerada.
Es tremendo y doloroso tener que explicarlo, sí, pero parece que hay que hacerlo. Empecemos por aclarar que los países poderosos o que gozan de bienestar no tienen ciencia porque sean poderosos, como si de un lujo se tratara. Al contrario: gozan de bienestar porque tienen ciencia. Porque invirtieron en conocimiento.
Continuemos por desmitificar el sofisma más mentado de la derecha política: la investigación científica, en todo el mundo, es principalmente financiada por los estados y no por las empresas privadas. Los pocos ejemplos de investigación privada se focalizan en emprendimientos de perspectivas de rentabilidad casi inmediata, habitualmente en el marco de competencias entre firmas multinacionales.
La ciencia es cara, pero no es un gasto: es una inversión. Un país que genera conocimiento, que educa una juventud competente con un futuro cada vez más tecnológico asegura independencia económica y política, asegura bienestar para toda la población.
¿Cuánto invierten en investigación y desarrollo (I+D) otros países del mundo? Israel invierte el 6,36% de su Producto Bruto Interno (PBI); Corea del Sur el 4,94%; Suecia el 3,60%; Alemania el 3,15%; Reino Unido el 2,68%; China el 2,58%; Brasil el 1,19%; Uruguay el 0,71% y Argentina el 0,14% marcando el nivel histórico más bajo desde que se tiene registro, lo cual es vergonzoso. 0,14%.
Pero estos son porcentajes sobre cifras muy dispares, ya que cada país tiene un PBI diferente del resto. Si comparamos los montos reales que se invierten en I+D la realidad es mucho más lamentable. El monto destinado actualmente es calamitoso, se trata de un cientificidio orquestado. En cambio el monto que nos aseguraría un futuro digno, que hiciese honor a los tres Premios Nobel de ciencia que supimos gestar cuando Argentina era líder en ciencia y educación en América Latina, aún así, resultaría insignificante para la economía argentina, como dice Golombek, “no movería el amperímetro”.
En su entrevista con Página/12 Golombek abunda en motivos prácticos sobre la necesidad de poseer ciencia en Argentina y el despropósito social, indignante, que significa destruirla. No se lo pierda. Gracias Diego.
Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Última actualización sep-26. Buenos Aires, Argentina.
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