Las enseñanzas del Maestro Ciruela
Los estudiantes y la política

Siempre que puedo trato de llegar a mis estudiantes con el siguiente mensaje: no pueden desentenderse de la política. Sobre todo ellos que son estudiantes de una universidad pública (donde soy docente) tienen una responsabilidad mayor que la de cualquier ciudadano común. Tienen que hacer un esfuerzo por soportar el bombardeo publicitario de los medios hegemónicos que tratan de inculcarles que la política es algo sucio, corrupto, una cueva de ladrones.

Deben saber que estudian en una institución que creó y solventa todo un pueblo con su esfuerzo día tras día. Que ellos son usufructuarios circunstanciales (igual que los docentes), beneficiarios privilegiados de ese bien común. Eso los obliga a cuidarla, a defenderla, a honrarla, a estudiar más, a esforzarse.

Son pocos los que saben que la universidad pública en la Argentina es por lejos mejor en muchos sentidos que la privada: en la excelencia académica, en la creación de conocimiento. Son pocos también los que saben que como estudiantes deben cogobernar la universidad junto a los profesores y los graduados. Esta responsabilidad los obliga aún más a tomarse la política en serio.

Todo intelectual -y ellos lo son- debe comprometerse con la política. Leer un par de diarios, elegir al menos por un rato un programa de radio que no sea sólo música y entretenimiento, charlar de política con sus docentes, con sus compañeros... todo esto como mínimo.

Apartarse de la política, o despreciarla, es despreciar al prójimo, desentenderse del futuro de los seres queridos, del futuro propio, es ser insensible, insolidario.

Y para finalizar suelo decirles, no se dejen llevar por el latiguillo "yo vengo a estudiar, no a hacer política", lo promueven quienes no quieren que sean dueños de su destino.

 
 
  
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