Tonterías
Doctores, masters y licenciados

Vamos a aclarar los términos. Doctor es el título que se alcanza al finalizar exitosamente una carrera de doctorado. Se trata de una carrera universitaria de posgrado que dura como mínimo 4 años (habitualmente entre 6 y 8) durante los que se cursan materias y se desarrolla un trabajo de investigación bajo la dirección de un investigador formado. Y finaliza con la confección y por último la “defensa” de una tesis de doctorado, consistente en la presentación ante un jurado de tres especialistas destacados. Este trabajo debe consistir -necesariamente- en un aporte original al conocimiento. Habitualmente estos trabajos se publican en revistas internacionales con revisión de pares.

Terminada la carrera y logrado el título las leyes lo habilitan a solicitar el tratamiento de doctor Fulano de Tal. Y no deja de ser un orgullo, ya que es el título máximo que otorgan las universidades.

Pero también hay normas que habilitan el mismo tratamiento de doctor para algunos profesionales que no realizaron un doctorado. Ello es por razones históricas, o por costumbres, o simplemente como resultado de un lobby corporativo. Está habilitado el tratamiento de doctor a médicos, veterinarios, abogados, contadores y otros profesionales sin que, necesariamente, hayan realizado un doctorado. Se distingue, entonces, lo que se llama un doctorado académico (por haber terminado un doctorado) y un doctorado protocolar (por tener habilitado el tratamiento).

Las carreras de grado otorgan el título de licenciado. El nombre proviene de que estos graduados obtienen licencia para ejercer su profesión lo cual es relevante sobre todo para aquellas profesiones cuyo ejercicio sin título habilitante es delito: la medicina, la arquitectura, la ingeniería, etcétera.

Existe una carrera y un título intermedio entre doctor y licenciado. Es la maestría, y el egresado, master. Se trata de una carrera de posgrado cuya duración es algo menor que la de doctorado y no tiene la obligatoriedad del trabajo de investigación. En la carrera de medicina, por ejemplo, la maestría consiste en la especialización que habitualmente se desarrolla en una residencia en un hospital escuela, con una duración de 5 años. Al egresar de la residencia el médico se convierte en cirujano, o traumatólogo, o dermatólogo, o pediatra, o ginecólogo, u obstetra, u oftalmólogo, etcétera. Reciben su título correspondiente que es equivalente a un master.

Pero también hay médicos que realizan un doctorado. En la Argentina alrededor del 5% de los médicos son doctores académicos. El 53% posee alguna especialización y el 47% ejerce su actividad sin especialización. Por supuesto, a todos podemos llamarlos doctor, que es una sana costumbre.

Los doctores en ciencias pueden firmar Fulano de Tal, PhD. (Doctor of Philosophy, del latín Philosophiae Doctor). Ese es mi caso, justamente, porque yo terminé mi doctorado. Pero yo prefiero que me llamen Ricardo, o Ricuti, o Profe, o simplemente Ri. Provengo de una facultad de una universidad pública de raigambre enormemente democrática y en la que “chapear” está mal visto. Lo que no quita que ser doctor sea un orgullo ya que, como a casi todos, obtener ese título máximo universitario representó mucho tiempo de esfuerzo y sacrificios.

 

Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Última actualización may-26. Buenos Aires, Argentina.