Material de apoyo a las
Clases de Educación Sexual

Sentimientos diferentes y
presunción de paternidad

Uno de los peores males que surgen de los movimientos igualitarios entre hombres y mujeres surge de la pretensión que somos iguales en todo salvo en la biología. Niegan obtusamente que la biología incida en nuestras percepciones, emociones y sentimientos. La igualdad que debemos perseguir es la de derechos, obligaciones y oportunidades, no la de nuestras psicologías.

Los hombres no viven los celos de la misma manera que las mujeres. Los hombres no sienten el deseo ni el amor de la misma manera que las mujeres. Conocer las diferencias, los motivos, las intensidades, las cualidades y las importancias de los sentimientos del otro ayuda a la convivencia y su ignorancia conspira contra la armonía.

Uno de los motivos principales para que surjan estas diferencias tan acentuadas parte del hecho de que el hombre nunca puede estar cien por ciento seguro de su paternidad. Al contrario de la mujer, que tiene siempre la certeza de ser la madre del hijo que acaba de parir. No me refiero a nuestra realidad actual de medicina obstétrica ni maternidades.  Me refiero a los millones de años en los que vivimos en la naturaleza en los que se diseñaron nuestros instintos que nos ayudaron a ser exitosos reproductivamente, el principal cometido de la vida salvaje. Durante ese largo período frente al cual la era de la civilización y la cultura es apenas un suspiro, nuestros cerebros se prediseñaron para tener sentimientos y emociones –amor, odio, deseos, celos, miedos, etcétera– de acuerdo a las conveniencias de cada sexo. Ignorar (o pretender ignorar) las diferencias es un mal negocio.

La presunción de paternidad no es el único motivo generador de diferencias. Hay otros también importantes pero no viene al caso desarrollarlos acá. La cuestión es que la ciencia nos revela y nos explica cómo es la realidad… nada nos dice de cómo debe ser la realidad. Pero para poder modificarla, hacerla más justa y agradable es absolutamente necesario conocerla y entenderla. Intentarlo sin tenerlo en cuenta es la mejor fórmula para el fracaso.

 

Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Última actualización mar-16. Buenos Aires, Argentina.