Material de apoyo a las
Clases de Educación Sexual

Pornografía en la escuela

La aparición de material pornográfico en las escuelas supone un rompecabezas para los educadores. ¿Qué hacer? ¿Reprimir? ¿Permitir? Yo creo que la mejor actitud es analizar el problema y aconsejar su mejor tratamiento. Para empezar hay que entender que la pornografía es un estímulo básicamente masculino, esto es así porque la imagen erótica femenina constituye el interruptor de deseo sexual primordial en el cerebro masculino. El interruptor funciona porque automáticamente desencadena las respuestas de deseo y placer, y eso impulsa la permanencia y reincidencia en el consumo de pornografía.

Pero una de las características más singulares nuestra sexualidad es la siguiente: nuestro sexo es privado. Nuestras relaciones sexuales se realizan en privado y no a la vista de nuestros congéneres. Los motivos no importan demasiado, y es probable que tengan que ver con una estrategia de no estimular la competencia entre machos, que puede hacer peligrar el éxito reproductivo de quienes alcanzaron el acuerdo sexual. La cuestión es que se estableció firmemente en nuestra especie que la conducta sexual se lleva a cabo en intimidad. Esta característica es muy bien aceptada por nuestros estándares sociales actuales, y es saludable mantenerlo.

Reforzar este concepto en los jóvenes ayuda a que aborden su propia sexualidad sin perturbar, molestar ni violentar a los demás. Los ayuda a aceptar, también, que no deben avergonzarse de sus propios deseos y que sólo deben aprender a manejarlos en armonía social y con respeto por los demás.

El cuestionamiento objetivo de la pornografía (si se trata a la mujer como objeto sexual, si fomenta o no una degradación de la mujer, una explotación, etcétera) es un tema muy interesante, pero es otra cosa (le dedico una nota aparte).

 

Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Última actualización mar-16. Buenos Aires, Argentina.