Las enseñanzas del Maestro Ciruela
De verdad verdadera

Se ha popularizado la idea poperiana de que la ciencia no busca ni alcanza la verdad. Que se conforma con sólo no ser falsa... lo cual no es poco, pero le otorga a la ciencia un grado de precariedad insoportable.

Nunca se está a salvo de que no aparezca una teoría que falsa la teoría imperante y la desplace de la faz de la Tierra. Eso pone al conocimiento científico en el limbo de lo efímero y envalentona a las creencias religiosas, las pseudociencias y otras paparruchadas a pretender un espacio digno en el conocimiento. Con el tema de la verdad hemos pecado de cautos... pero también de ingenuos.

Para ejemplificar la falsación se presenta la mecánica de Newton desplazando a la aristotélica, y a la Relatividad falsando la de Newton. En todo el vasto territorio del conocimiento científico no parece haber muchos ejemplos. El primero no aplica, porque lo de Aristóteles es anterior al invento de la ciencia. Y lo de Newton-Einstein tampoco, porque la mecánica de Newton sigue siendo verdadera dentro de los límites que la relatividad le marca.

Lo cierto es que la ciencia avanza en una persecución de la verdad. No hay otro motor. Y los logros son formidables. Los científicos trabajan afanosamente buscando la verdad, y cuando la encuentran no es justo arrebatársela con una pirueta epistemológica.

Yo le encuentro al menos dos defectos a ese afán filosófico preciosista.

Primero. Sentido común. La experiencia histórica nos demuestra que la ciencia avanza de modo acumulativo y envolvente, o sea, que las nuevas teorías que van apareciendo engloban a las anteriores (no la falsan) marcándoles los límites de validez, que hasta entonces no habían aparecido. No tenemos garantías lógicas de que esto siga siendo así eternamente, pero tampoco tenemos excusas para dudarlo.

La segunda objeción: el doble estándar. El concepto de verdad, en sí mismo, es más elusivo que el agua. Sin embargo convivimos con él del modo más natural y consistente. En lo cotidiano todos entienden qué es la verdad y nadie lo objeta. Tomando el ejemplo que aportó Richard Dawkins: si el juez te pregunta si es cierto que estuviste en Berazategui la noche del crimen hay sólo dos respuestas posibles: o sí o no... a nadie se le ocurriría responder... mire señor juez, depende de qué entendamos por "estar". O sea, hay un estándar de "verdad" del cual goza la humanidad, fecundo y provechoso.

Si, en cambio, yo dijese es verdad que el protón se halla en la posición equis, la cosa se pone más peluda y la sombra de duda se hace presente con juiciosa prudencia. Esa supuesta verdad hay que analizarla con toda la batería de la lógica. Y es posible que no alcance.

Pero si afirmo por ejemplo que la Tierra es redonda o que la especie humana y la chimpancé poseen un antepasado en común, esas la verdades brillan luminosas sin la menor atisbo de nubes. Hay miles de observaciones y comprobaciones para chequear que esas proposiciones son verdaderas. No hay motivo para enjuiciar esas proposiciones con un estándar de verdad diferente del común y corriente.

Eso es lo que se pretende hacer con la ciencia, juzgarla con un doble estándar, por demás innecesario... y lamentablemente pernicioso. El amplio territorio del conocimiento científico puede recorrerse casi en su totalidad con una vara verdadero/falso común y silvestre. Es malicioso juzgarlo en toda su extensión por la naturaleza exótica de algunos remotos (aunque interesantes) rincones.


 

Modus operandi
Es cierto que los experimentos científicos son aquellos capaces de falsar las hipótesis. Más aún: una hipótesis no se considera científica si no admite contrastación con la realidad, si no es posible diseñar un experimento que pueda demostrar su falsedad. Si tal experimento fracasa decimos que la hipótesis fue corroborada. Si una hipótesis sobrevive a centenares de experimentos para falsarla, decimos que la hipótesis está altamente corroborada. Se trata de un exceso de modestia, de rigor, así es lo correcto y lo seguiremos haciendo. Pero cualquier hijo de vecino afirmaría de modo rotundo que luego de centenares de corroboraciones la hipótesis es -lisa y llanamente- verdadera.

 
    Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Escrito en may-09. Última actualización jul-26. Buenos Aires, Argentina.