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Las enseñanzas del Maestro Ciruela
No da lo mismo (actualización) 
¿Puede un profesor de ciencias naturales (física, química, biología) o de matemática prescindir de la esencia ideológica de su profesión, o sea, enseñar ciencia a sus estudiantes? ¿Puede darle lo mismo que su trabajo este inscripto en un proyecto de país avanzado, industrialista, o en el de un país exportador de materias primas? ¿Dará igual que tengamos un sistema científico que aguarde a sus estudiantes, que pueda acogerlos y en el que se puedan desarrollar plenamente, o que no haya sistema científico nacional? Para la comunidad científica y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA la respuesta es clara y rotunda: no, los profesores no podemos desentendernos. No da lo mismo.
El neoliberalismo en nuestro país (Videla, Menem, Macri, Milei) fue, es y seguirá siendo, un sistema en el cual la formación científica de los estudiantes no tiene sentido social, ni político, ni económico, ni tan siquiera individual. No tiene sentido. Ni tan solo como un lujo exótico: los amantes de la curiosidad y del saber tampoco podrán ver colmadas sus expectativas. Si triunfan los poderosos que se enriquecen en un país de economía primarizada, y la “patria financiera”, un país que viva de plata prestada y de rifar sus riquezas naturales, eso empobrece no sólo económicamente, lo empobrece culturalmente. Ya no tendremos premios Nobel, ya no tendremos universidades de excelencia, ya no regresarán los cerebros brillantes que se fueron antes y comenzarán a emigrar los cerebros capaces que serán tentados por el exterior, donde tendrán salarios dignos y posibilidad de crecer y desarrollarse. No acá.
En lo que va del gobierno de Milei el presupuesto del sistema científico argentino se redujo más de un 30%. El presupuesto destinado a las universidades nacionales es el más bajo en 20 años. Los salarios de docentes universitarios e investigadores cayeron un 40%. La sangría de personal es alarmante, hay despidos y renuncias como nunca antes. Es un cientificidio.
La cantidad de dinero que el gobierno le resta al sistema científico y universitario es irrisoria en el contexto del presupuesto nacional. No se trata de un problema económico, es ideológico. La persecución y el ahogo presupuestario constituyen un movimiento evidente de destrucción.
Aunque esto sea muy triste se trata de una película de la que ya tuvimos unos avances en los 90’, con ingenieros manejando taxis o nuestros jóvenes haciendo colas en los consulados. En definitiva: no se trata de una ecuación difícil de comprender y es imprescindible que la discutamos con nuestros estudiantes. Porque la sumatoria de fuerzas seguirá siendo igual al producto de la masa por la aceleración, pero no da lo mismo.
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