Es lamentable que la enseñanza escolar no se ocupe de aclarar verdades tan sencillas de comprender.

 

Tonterías
Propiedad privada y retenciones

Lo mío es mío. Yo lo compré, acá está la factura. Hay quienes sienten y piensan que este razonamiento invoca un absoluto tan fuerte como la ley de gravedad. Y no es así.

Todo el mundo entiende que tu propiedad sobre los zapatos es absoluta y tenés todo el derecho de usarlos hasta que los agujeros de la suela los conviertan en sandalias como de tirarlos mucho antes o regalarlos más antes también, o pintarlos de verde a pintitas si se te canta.

Pero también se entiende que si comprás un terrenito en Villa Pueyrredón no podés edificar como se te cante, tenés que respetar el código de edificación del barrio y no edificar más de los dos pisos permitidos, por ejemplo. Más aún, el espacio aéreo y el subsuelo de tu terrenito no son tuyos… al menos no del todo tuyos. Incluso adentro de tus dos pisos permitidos, no podés edificar cualquier cosa, tenés que avenirte a los códigos de edificación aprobados para el uso que declares darle a tu terrenito y tu casita. O sea, acá lo de las pintitas verdes no corre.

¿Pero por qué, si vos lo compraste con el sudor de tu frente y nadie te regaló nada? Pues simplemente porque hay bienes (en este caso el terreno y la casa) que afectan al bien común y el interés común está por encima del interés privado. Hay cosas que son de todos antes que tuyo.

La propiedad privada tiene limitados tus derechos de propietario cuando tu propiedad, siendo parte del territorio argentino, es también de todos los argentinos, o sea, del Estado. Que incluso puede obligarte a para una renta sólo por ese hecho, el de pertenecer al conjunto. Acá no hablamos de los impuestos inmobiliarios, afectados a la red de servicios que usufructuamos al habitar el país, la red eléctrica, caminos, etcétera. Hablamos de una renta por estar usufructuando como propietario algo que, en el fondo, es de todos.

Las retenciones al campo no son confiscatorias, como alegan los terratenientes sojeros (que para colmo no compraron nada sino que lo heredaron de sus abuelitos que tampoco compraron nada sino que se lo afanaron a los antiguos habitantes de la tierra), las retenciones son lo que el pueblo reclama para sí de lo que le es propio.

 

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