Tonterías
La inmoralidad del pero

Dos fanáticos descerebrados irrumpieron en la redacción de una revista satírica y masacraron a 12 periodistas. La revista había cometido reiteradas veces la blasfemia de dibujar y satirizar a Mahoma. La condena mundial de la masacre fue general, pero con lamentables excepciones. De todos modos, a mí, particularmente me desagradó, me chocó, me dolió sobremanera la significativa cantidad de comentarios de este estilo: condeno la masacre, pero fue provocada (donde provocada aludía al despropósito de la revista de mofarse de las religiones).

Inmediatamente tomé conciencia de que tales afirmaciones eran equivalentes a esta situación: una señorita muy bonita camina en bolas por una playa desierta; un atacante la viola y la asesina. Y una persona comenta: condeno esa muerte, pero ella provocó.

Ambas declaraciones –la de las dos situaciones- son absoluta, clara, y palmariamente inmorales. Me duele como ser humano que mucha gente no se dé cuenta de ello. Esto es independiente de la veracidad de ambas afirmaciones, no voy a entrar en esa discusión ahora, además ya me ocupé de ese tema en otra nota. Es inmoral porque pone en pie de igualdad a los protagonistas de enfrentados en ambos hechos. Porque echa un manto de disculpa sobre las atrocidades; porque echar un manto de sospecha sobre las víctimas relativiza la condena sobre los agresores.

El pero y lo que sigue en esas declaraciones no sólo es inmoral, es inoportuno. Como toda actitud humana se puede discutir y analizar su pertinencia, su moralidad, lo que usted quiera. ¿Tiene algo de malo la provocación sexual?, ¿es condenable la sátira acerca de la creencia religiosa? (Yo estoy seguro de que no). Pero no en ese momento, no en esa oportunidad.

 

Algunos derechos reservados. Se permite su reproducción citando la fuente. Última actualización ene-15. Buenos Aires, Argentina.